lunes, 4 de mayo de 2009

Gabriela, clavo y canela

Llevo el olor del mar en la piel. Nací en un puerto de mar y por mucho tiempo que pase sin ver su rostro, siempre vuelvo a él. Las olas me atrapan, la espuma batida me hipnotiza y su aroma me cala el alma. Ni puedo, ni quiero vivir sin él. A veces necesito alejarme durante un tiempo, como se aleja una, de esos amantes fieles que siempre satisfacen tus caprichos, para correr a acurrucarse en los brazos del truhán embaucador y sinvergüenza que siempre te destroza. Y cuando ya no eres nadie, sólo añicos, vuelves la vista atrás y lentamente regresas a los brazos seguros y confortables de quien siempre te espera, pues así, yo, siempre vuelvo a los brazos del mar, mi eterno enamorado. Y el viernes, de la mano de las chicas me reencontré con él. Primero su perfume, después su color y por último su sabor, pero hay algo más. Volver a sentir el mar sobre mi piel significa también decirle adiós a Manolo y hola a Gabi. Tristeza y alegría. La vida. Cuando llegamos, todo estaba dispuesto, la mesa, las flores, las velas olorosas y los manhattan helados. Gabi nos recibió con unas palabras desconcertantes: "Estáis preciosas y creo que tenéis muchas novedades porque las cuatro habéis cambiado de perfume", que nos hicieron pensar porque ambas cosas eran ciertas, como también lo es que el olor de cada persona es el olor de su personalidad.
Entre las novedades de la temporada está Pretty de Elizabeth Arden, una fragancia muy romántica, casi etérea, que hace que por un instante volemos como Campanilla, para contrarrestar tanta delicadeza llega llena de energía Love of pink, de Lacoste. Con unas gotas, el ejecutivo más agresivo quedará abrumado por la vitalidad de su oponente. Rock Princesa de Vera Wang, con un toque de coco, es diferente, rompedora, atrevida. Gucci nos presenta Flora, una colonia hiperfemenina, suave y sensual. Be Givenchy está pensada para chicas modernas, activas y glamourosas y Fleur D`Oranger de Prada para mujeres ingenuas, dulces y soñadoras. Cocó Chanel estaría feliz con la creación de Cristalle Eau Verte. Como ella, exclusiva, natural y elegante. Atractiva y chic resulta Miss Dior Chérie L`Eau. Christian Dior, el creador de la clásica Miss Dior la definió a la perfección diciendo que era una fragancia que inspira el amor. La edición veraniega de Ma Dame Eau Fraiche de Jean Paul Gaultier es para mujeres que desean perdurar en el tiempo, y la más innovadora es la esencia ecológica H2O de Tous. Gracias a ella, por fin, podemos decirle adiós a las alergias y hola a los perfumes. El olor de la infancia, el olor de la juventud, el olor del mar, todos guardados en el alma pero ¿Cuál es el olor del alma?

martes, 28 de abril de 2009

Anónimo veneciano

Cuando vuelvo del trabajo lo primero que hago es recoger la correspondencia. Normalmente son cartas del banco, propaganda o invitaciones para actos sociales, pero el viernes no. Algo raro ocurrió. Mientras abría el buzón, sentí un escalofrío, miré y vi un extraño sobre. Era alargado, de color violeta y sin matasellos. En cuanto entré en casa, solté el bolso, tiré los tacones y abrí el misterioso sobre. No podía creerlo, era un anónimo hecho con recortes de periódico, como en las películas, que decía: “el día uno las chicas y tú tenéis una cita conmigo. No faltéis. Tienes siete días para averiguar dónde y con quien. Un amigo”. Sinceramente, sentí miedo. Aquello era obra de un loco, así que me guardé la carta, dejé la luz del salón encendida, eché las persianas, cerré la puerta y me fui, vigilando mi propia sombra a cada paso, a encontrarme con las chicas. Cuando llegué llevaba tal cara de susto que Manolo prácticamente me sentó, me quitó el abrigo y me trajo agua al tiempo que mis amigas me interrogaban con la mirada. Saqué el anónimo y se lo entregué. Palidecieron. Entonces Manolo lo cogió, lo leyó y sonrió amargamente, a la vez que tristemente nos decía que si lo leíamos con detenimiento, descubriríamos al autor; sino era así, a cambio de que le contásemos que complementos masculinos eran los it de esta primavera, al final de la noche nos desvelaría su identidad. Decidimos aceptar su propuesta y tras saborear un manhattan, satisficimos sus deseos.
El top de la temporada son los sombreros. El borsalino de Pull and Bear en rafia negra, tan característico de Don Corleone, imprime personalidad y si es en tono crudo pierde su toque mafioso de familia. Para un look vintage tipo Indiana, Bogart o Sinatra hay que decantarse por el modelo Fedora, y si es en azul eléctrico, tanto mejor, pero sin duda los más preciados son los panameños, sexys y de alegres colores como los de Salvatore Ferragamo. Una variación más desenfadada y juvenil son las boinas en tonos atrevidos como el amarillo, de Disquared2 o las glamourosas gorras de béisbol en rosa, vede agua, turquesa, rojo, naranja, o de cuadros brillantes de Tommy Hilfiger. Para el fondo de armario imprescindible un bolso para los documentos o el ordenador portátil. Funcional y exclusivo el de Louis Vuiton en camel y muy chic su versión adulta de la mochila escolar, pero el detalle verdaderamente fashion está en la muñeca, en las pulseras de piel con cierre metálico y en un discreto marrón. Divinas las de Dyberg/Kern.
Se disponía Manolo a cumplir su promesa cuando se me escapó un grito: ¡Gabi! Manolo sonrió. El rompecabezas encajaba. Había llegado la primavera y volvíamos a la playa ¿Quién merece el borsalino Manolo o Gabi?


Piratas del Caribe

El romanticismo ha vuelto. Venía intuyéndolo desde hace meses, pero la otra mañana lo confirmé, cuando, como cada día a las nueve en punto, me despertó esa voz que de lunes a viernes, como al resto de sus oyentes, me devuelve a la vida, informándome con una perfecta asepsia profesional que los piratas habían sido abatidos. Me hundí en el pesimismo, y comencé a contar ansiosamente las horas que faltaban para reunirme con las chicas y compartir con ellas mi desazón. Habían acabado con los últimos románticos y ello me hería el alma.
Me recibió Manolo diciéndome que mis amigas no habían llegado. No me apetecía estar sola mientras las esperaba, así que me senté en la barra a tomarme un manhattan y charlar un rato con él. Cuando llegaron las chicas, Manolo y yo estábamos enfrascados en una ardua discusión. Él consideraba que los piratas son unos seres crueles y sanguinarios y yo que son los últimos idealistas de un mundo banal. Son audaces, inconformistas y aventureros y sino que le pregunten a Olivia de Havilland por Errol Flynn o a Serrat. Una de las chicas compartía la tesis de Manolo y las otras dos se alinearon conmigo. Después de un largo debate, una de mis amigas zanjó el tema a nuestro favor con un argumento irrebatible. La creación de una prenda tan sexy, libre y femenina como los pantalones piratas, tan de moda esta temporada, sólo puede ser producto del romanticismo y así, concluimos la noche hablando de pantalones. Esta primavera triunfan los baggy pants que son perfectos para la noche, pero si además queremos convertirnos en la reina del party los azul satinado de Chloé nos entregarán el cetro y la corona. Para un look diurno, chic y moderno me inclino por unos Ralph Lauren en tonos ocre con brillos, complementado con sombrero y bandolera. El must de la temporada es la propuesta rockera, los pantalones pitillo, pero en cuero y si combinamos el cuero y el vaquero ya no podrán olvidarnos. Con los rombos blancos y negros de Moschino nos convertiremos en Arlequín y de su mano regresaremos viajando en el tiempo hasta la comedia del arte italiana y gracias a los bombachos amarillos de Alexander McQueen seremos el genio salido de la lámpara de Aladino. Los pantalones XXL de Lacroix nos permitirán ir cómodas y elegantes y los tobilleros en tono maquillaje de Yves Saint Laurent sexys y provocadoras. Los chupines se transforman y Preen nos presenta una colección llena de glamour, con pliegues a la altura de la cintura. Los Zac Posen blancos hasta la rodilla resultan tan ingenuos que son irresistibles y el estilo capri en blanco, azul o rojo con rayas marineras de Armani transmite una imagen hiperfemenina. ¿Existirá un pirata para cada mujer?

domingo, 12 de abril de 2009

Un toque de distinción

Las chicas y yo hemos pasado unos días estupendos sin procesiones, sin playas, sin avalanchas de turismo y casi sin noticias, pero sólo casi porque nos fue imposible obviar la crisis de gobierno. Encendíamos la tele, crisis, poníamos la radio, crisis, cogías un periódico, crisis. En todas partes crisis, así que también nuestro tema de conversación principal acabó siendo la remodelación del gabinete, pero a pesar de este contratiempo, si yo fuera empresaria diría que hemos cumplido nuestro objetivo: divertirnos hasta el aburrimiento. Tanto es así que estamos pensando en repetir el año que viene. No obstante, he de confesar que no nos hemos desligado totalmente de la Semana Santa. Algún que otro paso vimos en la tele y ayer llamamos a Manolo para que nos contase cómo le había ido. Todo salió perfecto, su hermandad desfiló sin contratiempos y, cómo todos los años, aunque exhausto y afónico, estaba pletórico. También nos comentó que estaba deseando conocer nuestra particular visión de la crisis ministerial, a lo que le respondí que me leyera el domingo en Odiel. Prometió hacerlo y con esa promesa nos despedimos.
Tras ver las imágenes del juramento del cargo en televisión y la foto de familia en la prensa, esa misma noche, nos dedicamos, manhattan en mano, a diseccionar el vestuario de los nuevos ministros en sus primeros actos oficiales. Ellos iban correctos. Lo cierto es que los hombres tienen fácil ser exactamente eso, correctos; tan difícil es que destaquen por su estilo, como por lo contrario. Basta con que cumplan unas normas muy simples, que son las que siguieron los nuevos ministros, para no llamar la atención y con eso es suficiente. Sencillamente tienen que elegir un traje sobrio en colores oscuros: azul, gris o marrón, una camisa lisa, para no complicarse blanca, marfil o azul y una corbata discreta, de rayas o pequeños dibujos en colores suaves: azules, granates, beiges… siempre en concordancia con la camisa, los zapatos de cordones y del mismo tono que los calcetines. Nosotras lo tenemos más difícil, no basta con que vayamos correctas, sino que se nos exige que seamos elegantes, modernas y estilosas. Todo un reto. Entre las ministras, de todo había. En general iban, sin más, adecuadamente vestidas para la ocasión, con un clasicismo renovado, en trajes de falda o pantalón en tonos monocolor o combinados y tacones. Yo destacaría en un extremo, una mezcla muy chic de rosa y negro, muy adecuado para la jura y en el otro, un glamouroso, pero impropio vestido bombón, perfecto para ir de cena o al teatro, por ejemplo, pero no para un acto ejecutivo, en idéntica línea el floreado vestido de la foto de familia, estupenda elección para una comida, nefasta para una reunión de trabajo. ¿Sabrán gobernar mejor que vestir?