Mi infancia son recuerdos de un patio con una verja verde y un frondoso nogal que cada año nos saludaba el primer día de curso, batiendo con alegría sus esplendorosas hojas; de los anuncios, que cada agosto, irremediablemente, nos hablaban de la temible vuelta al cole con sus madrugones, su disciplina y sobre todo su horroroso uniforme, porque el uniforme de mi colegio era feo, feo, feo. Todavía hoy, muchos años después, tengo pesadillas con el polo/camisa blanca, el jersey de pico azul, la espantosa falda tableadas de cuadritos marrones y azules y los calcetines y los zapatos, primero marrones, después azules. No había otro uniforme más horripilante en toda la ciudad. Al cumplir los quince conseguimos que las monjas nos lo quitaran y terminamos el colegio vistiendo “de calle”. ¡Qué felicidad el primer día de aquel curso! Por fin éramos mayores y vestíamos como queríamos, o eso creíamos entonces. Yo odiaba el uniforme pero mi madre lo adoraba, siempre decía que era un invento genial, nos ahorraba una discusión diaria -desde pequeñita fui rebelde- a la hora de vestirme para ir a clase. Pasados los años he de reconocer, una vez más, que mami tenía razón. En este asunto estamos divididas, por lo que el viernes las chicas le pidieron a Gabi su voto para dirimir la cuestión de uniformes sí, uniformes no. Dos de las chicas son partidarias de que los peques tengan libertad de vestuario en el colegio, como la tuvieron ellas y la tercera de las chicas y yo, que íbamos al mismo cole, a la misma clase y somos amigas desde los catorce, somos partidarias del uniforme y de lo que ello conlleva: por un lado evita problemas a los padres y por otro espolea la rebeldía de los infantes contra las normas y les obliga a luchar por encontrar su propio estilo. Yo sólo les encuentro dos defectos, uno, que crean tribus y otro, que son antiguos y en general de bastante mal gusto. Una vez que le expusimos a Gabi nuestros argumentos nos pidió tiempo para deliberar ya que su misión era complicada. Su voto era el voto de calidad y decidía quien ganaba el debate. Su petición nos pareció justa y le sugerimos que cuando nos sirviese la segunda ronda de manhattan, nos comunicase su fallo, aceptó y así lo hicimos. Su voto fue para los uniformes. Ya sólo me queda hacer una petición. ¡Por favor!, que les den un toque más desenfadado, más juvenil, más moderno, más actual ¿Qué tal el adiós a las faldas tableadas, a las blusas, a los pesados zapatos, al azul marino, al gris, al marrón y hola a los colores alegres a los pantalones, las bermudas, las bailarinas, las faldas vaporosas lápiz y hasta a los vestidos?
lunes, 21 de septiembre de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
Un verano en la Provenza
Cinco, cuatro, tres, dos, uno… Comenzó la cuenta atrás. El sábado despegamos rumbo a la ciudad de los sueños, allí nos esperan diez días de amor y lujo. Vuelvo a casa, cambio de equipaje y de compañía, y me voy quince días a Isla Mauricio. Como volveré agotada del viaje, los últimos cinco días de vacaciones los pasaré relajándome para afrontar el crudo invierno en un paradisíaco Spá del Valle de Arán. El viernes ultimamos los detalles. Pasamos por la agencia, recogimos los billetes, confirmamos el hotel. Mientras cenábamos repasamos las cuatro maletas, a fin de no olvidar nada. Teníamos que llevar un sinfín de cosas para la mañana, la tarde y la noche. La ciudad y la campiña. La tarde de shopping y la mañana de museos. El teatro, la ópera, el ballet, el Mouline Roge… Para pasear la ciudad, para adentrarnos en el barrio Latino, con sus callejas, sus cafés, sus restaurantes, sus conciertos de Jazz, para vivir la bohemia de Momatre, con sus pintores callejeros y esa luz tan especial que envuelve toda la ciudad, en suma, para disfrutar París la nuit. Sólo hay algo que echaremos de menos y que París no tiene ni nunca tendrá: los manhattan de Gabi, por eso el viernes le pedimos que nos los preparase un poquito más chispeantes que de costumbre, para poder llevar su sabor en la piel. Repasando el equipaje nos dimos cuenta que nos faltaban algunas cosillas así que aprovechando las rebajas el sábado nos fuimos de compras.
Resulta imprescindibles para visitar los alrededores de París llevar unos shorts vaqueros y los Levi’s etiqueta roja 501 sientan de maravilla. Lo más cómodo para caminar son unas alpargatas, las de Castañer además de cómodas tienen un interesante toque chic, hay que meter en la maleta unas sandalias romanas, muy fashion y fresquitas y para la noche nada tan sexy como los taconazos de Manolo Blahnik. Un Bolso bandolera para el día con flecos y de estilo neohippy y un birkin para las tardes, la noche vamos a guardarla en una mínima carterita de carey. Hemos de ir cómodas, fashion, elegantes y sexys así que tanto en la maleta de las chicas como en la mía habrá un mono estampado que es el top del verano, yo me he comprado uno de Miss Sixty divino; un largo y vaporoso vestido hippy, otro con cuello halter y falda globo y varios minis, brillantes y sensuales; unos pantalones pitillo, unos capri, unos bombachos y unos baggy pants, una falda lápiz de cintura alta y otra vaporosa, un top asimétrico, de tirantes, con un solo tirante, con escote palabra de honor, un par de blusones con un hombro desnudo y divertidas camisetas. No llevamos prendas de abrigo ¿Alguien se imagina por qué?
Resulta imprescindibles para visitar los alrededores de París llevar unos shorts vaqueros y los Levi’s etiqueta roja 501 sientan de maravilla. Lo más cómodo para caminar son unas alpargatas, las de Castañer además de cómodas tienen un interesante toque chic, hay que meter en la maleta unas sandalias romanas, muy fashion y fresquitas y para la noche nada tan sexy como los taconazos de Manolo Blahnik. Un Bolso bandolera para el día con flecos y de estilo neohippy y un birkin para las tardes, la noche vamos a guardarla en una mínima carterita de carey. Hemos de ir cómodas, fashion, elegantes y sexys así que tanto en la maleta de las chicas como en la mía habrá un mono estampado que es el top del verano, yo me he comprado uno de Miss Sixty divino; un largo y vaporoso vestido hippy, otro con cuello halter y falda globo y varios minis, brillantes y sensuales; unos pantalones pitillo, unos capri, unos bombachos y unos baggy pants, una falda lápiz de cintura alta y otra vaporosa, un top asimétrico, de tirantes, con un solo tirante, con escote palabra de honor, un par de blusones con un hombro desnudo y divertidas camisetas. No llevamos prendas de abrigo ¿Alguien se imagina por qué?
Un americano en París
Tengo colgado en mi despacho un calendario y cada mañana, lo primero que hago es tachar el día. Ya tengo 194 cruces, sólo me quedan por marcar 13, y seré libre durante 31 maravillosos días, pero como no todo podía ser felicidad, había una pequeñísima nube que empañaba mi dicha, todavía no sabía qué iba hacer con mis vacaciones. Bueno, pensé, esta tarde seguro que las chicas me ayudan a escoger destino, y así fue. Curiosamente ellas tenían la misma preocupación que yo y las cuatro llegamos cargadas al restaurante con un montón de folletos de viajes. Gabi, después de ver llegar a la última de mis amigas, no se pudo reprimir y cuando se acercó a nuestra mesa con los manhattan, nos preguntó con mucha sorna que si pensábamos montar una agencia de viajes. Ninguna le contestamos. Son ya muchos años y sabe que siempre se repite la historia. Somos chicas de last time. Acordamos decidir primero el destino común pero sin darnos cuenta, lo que hicimos fue elegir cada una sus vacaciones: Jordania, Isla Mauricio, Canadá y Tanzania, pero nuestro viaje se nos resistía, cuando entraron dos señoras comentando que ya habían visto en una revista las tendencias para 2009/2010. Claro, dije acaba de celebrarse la semana de la moda de París, y entonces me di cuenta. París. Ese era nuestro destino. La ciudad perfecta: belleza, cultura, romance y compras. Con suerte algún adelanto del invierno podremos traernos.
París fashion week sigue siendo la catedral de la moda. Milán, Nueva York, Madrid son los grandes, pero París es la reina, la alta costura. Sinónimo de clase, elegancia, estilo y dinero. De Valentino a Chanel pasando por Saint Laurent, Dior, Givenchy, Lacroix, Gaultier, Armani Privé, Elie Saab, Hermés, Prada... Los gurús de la moda, qué mujer no ha soñado alguna vez con lucir un modelo de alta costura diseñado por cualquiera de ellos, no un complemento, un perfume o un maquillaje. No. Eso es fácil de tener. Un traje y si es de noche aún mejor, pero ese sueño sólo está al alcance de unas pocas y precisamente ahí radica su encanto, en que gracias a que sabemos que es una quimera, podemos seguir soñando un día y otro y otro, sin miedo a que la realidad nos despierte de un sopapo. Aunque este invierno tampoco estén físicamente en nuestros armarios si lo estarán a través de sus colecciones de pret a porter o de las de sus discípulos en los ali-in-one o en los jumpsuit que luciremos, en los estampados animales, en todas las tonalidades del blanco, en los negros, nude o azul carbón que nos invadirán, en los encajes y las lentejuelas o en las prendas superpuestas y de grandes volúmenes ¿Se hará realidad el sueño este verano?
París fashion week sigue siendo la catedral de la moda. Milán, Nueva York, Madrid son los grandes, pero París es la reina, la alta costura. Sinónimo de clase, elegancia, estilo y dinero. De Valentino a Chanel pasando por Saint Laurent, Dior, Givenchy, Lacroix, Gaultier, Armani Privé, Elie Saab, Hermés, Prada... Los gurús de la moda, qué mujer no ha soñado alguna vez con lucir un modelo de alta costura diseñado por cualquiera de ellos, no un complemento, un perfume o un maquillaje. No. Eso es fácil de tener. Un traje y si es de noche aún mejor, pero ese sueño sólo está al alcance de unas pocas y precisamente ahí radica su encanto, en que gracias a que sabemos que es una quimera, podemos seguir soñando un día y otro y otro, sin miedo a que la realidad nos despierte de un sopapo. Aunque este invierno tampoco estén físicamente en nuestros armarios si lo estarán a través de sus colecciones de pret a porter o de las de sus discípulos en los ali-in-one o en los jumpsuit que luciremos, en los estampados animales, en todas las tonalidades del blanco, en los negros, nude o azul carbón que nos invadirán, en los encajes y las lentejuelas o en las prendas superpuestas y de grandes volúmenes ¿Se hará realidad el sueño este verano?
Ni un pelo de tonto
La madrugada del viernes tuve una pesadilla terrible. Soñé que una bruja me maldecía y que todos los días al levantarme encontraba la almohada tomada por cabellos, hasta que un día al despertarme sólo había un pelo en mi cama, mi último pelo. Me tocaba la cabeza y estaba calva. Entonces, se me aparecía la bruja y me decía que nunca más volvería a tener mi hermosa cabellera; en ese momento me desperté bañada en sudor y desesperadamente me toqué. El pelo seguía ahí. Encendí la luz, me levanté y me dirigí al espejo. Me pasé la mano por la cabeza y unos cuantos cabellos me cayeron en la mano. Me invadió el terror. Eran las cinco de la mañana y no podía telefonear a las chicas. Me serví un manhattan y tomé una determinación, a primera hora iría a cortarme el pelo, con esta resolución me acosté, pero apenas pude dormir. A las nueve llamé al periódico y les dije que si me necesitaban me localizaran en el móvil y me fui a la peluquería. Nada más llegar le dije a mi estilista que me cortase el pelo. Se extrañó pero no dijo nada. Cogió la tijera y antes de empezar me comentó los cortes que se llevan esta temporada para que juntas escogiésemos. Un estilo informal y desenfadado es el corte a navaja, degradado y con color; para mujeres seguras de sí mismas el arriesgado corte Garçon es ideal; el estilo Bob pero muy asimétrico es puro glamour; para un look femenino y moderno el cabello corto y ondulado, estilo años 60, con un twist de rebeldía, mucho brillo y volumen en las puntas; otra opción es la media melena lisa en un tono, con un misterioso fleco largo lateral. Preciosos, pero no me sentí capaz. Soy una adicta al pelo largo. Le conté la pesadilla y después de darme un cariñoso tirón me propuso retocar el corte, el color y hacerme un peinado fashion: la trenza, deshecha, lateral o romana. Acepté y comenzó a arreglarme. Mientras lo hacía me comentó que se lleva mucho el look romántico con largas ondas naturales en un único tono muy brillante, las melenas extra lisas, las de largo XXL con mechones caídos y las largas y rectas y entre los peinados destacan los sexys recogidos con efecto mojado o con rebeldes mechas que simulan desorden, los elegantes rodetes formando un chignon, las colas de caballo laterales y los peinado con raya en medio bien definida.
Esa noche se lo conté todo a las chicas. Primero se horrorizaron, luego me regañaron por no haberlas llamado, después me felicitaron por mi peinado y por último pidieron cita en la pelu. Y Gabi, al verme, me piropeó. ¿Podré alguna vez desengancharme de esta adicción?
Esa noche se lo conté todo a las chicas. Primero se horrorizaron, luego me regañaron por no haberlas llamado, después me felicitaron por mi peinado y por último pidieron cita en la pelu. Y Gabi, al verme, me piropeó. ¿Podré alguna vez desengancharme de esta adicción?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)